¿CÓMO CURA LA HOMEOPATÍA?
FUNDAMENTOS Y LEYES DE CURACIÓN
Belkys Méndez Arozena
En el artículo anterior
abordamos el pilar
fundamental de la homeopatía, que es la
ley del .Similia Similibus Curentur.. En
éste me propongo transmitir el resto de
los fundamentos en los que se sustenta
este arte de curar. Esta ciencia se basa
en cuatro principios, lo que nos da idea
de solidez: cualquier estructura que se
asienta sobre cuatro puntos transmite la
estabilidad de la misma.
Ya sabemos que el primer punto de apoyo
es
La Curación por el semejante (ley
del .Similia Simílibus Curentur.)
;
es decir .lo similar cura a lo similar.,
la
enfermedad artificial provocada por el
remedio anulará la enfermedad natural
existente, quedando luego el organismo
liberado de toda sintomatología.
Un
ejemplo de esto lo puede dar el Allium
Cepa, medicamento que se extrae de la
cebolla roja. Sabemos que al cortar una
cebolla vamos a sufrir de lagrimeo,
obstrucción y picor nasal; sabemos
también que éstos son los síntomas
típicos de un resfriado común. En
homeopatía, el Allium se utiliza para curar
el resfriado (lo similar cura a lo similar).
El segundo principio es el denominado
Experimentación Pura
, o lo que es lo
mismo, la
experimentación del
remedio en el hombre sano.
Sabemos que fue Hahnnemann el primer
experimentador que tuvo la homeopatía,
ya que investigó sobre él mismo los
efectos que producía la quina en el
organismo humano, recogiendo un
conjunto de síntomas que luego se
confirmaron en nuevos
experimentadores. Este principio puede
resultar incomprensible para el público
en general, pero resulta de vital
importancia para el método homeopático
ya que a través de los signos y síntomas
recogidos por los distintos
experimentadores, obtenemos .
la imagen
del medicamento.
, que podremos
comparar con los tomados en la historia
del paciente para llegar a una terapéutica
precisa.
El tercer punto de apoyo es
La Dosis
Infinitesimal
. Hahnemann, al comenzar
sus investigaciones e incluso en su propia
experimentación, utilizó dosis de
sustancias a nivel
ponderable, observando
que esto producía reacciones
inapropiadas en el paciente antes de la
curación. Por ello decidió disminuir la
cantidad de sustancia, para evitar estas
reacciones, que sin ser adversas sí eran
desagradables para el paciente, hasta
llegar a utilizar dosis infinitesimales o
imponderables. Es decir, que la cantidad
de materia que existe en el remedio es
mínima. Esto lo pudo conseguir diluyendo
progresivamente y dinamizando
(agitando) las diferentes sustancias,
poniendo de manifiesto toda su fuerza
curativa. Un ejemplo de esto lo podemos
encontrar en el oro(Aureum metallicum),
la sal común (Natrum Muriaticum), el
mercurio (Mercurio solubilis), etc. que
como materia son inertes o tóxicas pero
adquieren grandes e insospechadas
capacidades terapéuticas cuando se les
aplica la dilución dinamizada.
Llegamos por fin al cuarto principio pero
no por eso menos impor tante:
El
Remedio Único
. Por todo lo dicho
anteriormente, la homeopatía unicista
sólo emplea un medicamento o remedio
específico para la entidad nosológica que
se produce en cada paciente.
Identificamos nuestra imagen del remedio
con la imagen única que nos está dando
la enfermedad en ese paciente. Pero a
simple vista podemos comprender que
esto conlleva muchas dificultades, como
bien dice el Dr. Carlos Valenzuela en su
Homeopatía Unicista: .
Las dificultades
que ofrece la necesidad de encontrar un
único remedio adecuado para cada
enfermo ha llevado, a veces, a una
desvir tuación de la homeopatía.Se
recetan así, simultáneamente, varios
remedios (tres o cuatro en el llamado
método pluralista e incluso cincuenta por
el método complejista.). Esta pretendida
simplificación es una seudohomeopatía
o alopatía con remedios homeopáticos,
pues de esta manera no se puede
determinar el remedio del enfermo como
persona. Por lo tanto, el pluralismo y el
complejismo son métodos técnicamente
sencillos, pero no exactamente
homeopáticos, pues no identifican el
remedio que corresponde a la unidad
sintomática del enfermo
.
Abordaremos ahora las leyes por las
cuales se produce la curación en
homeopatía. Son de incalculable utilidad,
ya que nos permiten seguir la evolución
del paciente ante la enfermedad así como
hacer un pronóstico fiable de la misma.
Fue Constantin Hering quien comprobó y
enunció las leyes de curación, también
denominadas
.Leyes de Hering.
Antes de enunciarlas debo dejar patente
que para comprender el proceso de
curación debemos tener claro el concepto
homeopático de salud y enfermedad:
Existe en el ser humano un mecanismo
de equilibrio que nos mantiene en perfecta
salud a pesar de todas las tensiones de
la vida de tipo psicológico, físico y
ambiental, denominado FUERZA VITAL.
Por contra
la enfermedad sería El
desequilibrio de la fuerza vital que anima
al organismo y que se expresa
externemente mediante signos y
síntomas
. Este desequilibrio se puede
producir por diferentes motivos y con
diferentes manifestaciones para cada
persona, lo que nos expresa la
individualidad morbosa
de la que
hablábamos en el primer capítulo:
cada
persona presenta una manera peculiar y
única de enfermar.
Los factores que
afectan al proceso de enfermedad son
los siguientes:
1º La predisposición a enfermar de los
seres humanos: la enfermedad es un
proceso natural en el hombre y como tal
se debe tomar.
2º Los antecedentes familiares, o lo que
es lo mismo, la carga genética con la que
venimos al mundo.
3ª Antecedentes personales: los procesos
que hemos sufrido y sufrimos en la
actualidad, sean emocionales, físicos o
traumáticos.
4ª Los tratamientos alopáticos u
homeopáticos destinados a hacer remitir
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OB STARE
Formación
los síntomas y no la enfermedad,
con lo cual ésta se profundiza aún
más dando lugar a enfermedades
crónicas.
Un ejemplo de esto lo tenemos en
el asma. Sabemos en homeopatía
que una forma de llegar a ser
asmático es por la supresión con
pomadas o medicamentos
homeopáticos mal indicados de un
eczema en la piel; lejos de curarse
realmente, desaparece de la piel
pero se profundiza en un órgano
interno como es el pulmón, dando
como resultado el asma.
Hahnemann estableció que en el
tratamiento de una enfermedad el
paciente debe ser considerado como un
todo y no únicamente por las
manifestaciones locales del problema
(eczema); de esta forma, el organismo
va hacia la liberación de los síntomas y
no hacia la cronificación de los mismos
en otra esfera. Para lograr esta curación
es necesario que el remedio produzca en
el organismo una reacción semejante a
la enfermedad pero de signo contrario,
de forma que anule la enfermedad
natural, que es reemplazada por una
enfermedad artificial (producida por el
propio remedio) de corta duración, que
desaparece en poco tiempo dejando al
organismo libre de enfermedad. De esto,
Hering pudo deducir:
la enfermedad
se cura del centro a la periferia
, o
lo que es lo mismo, de dentro hacia
afuera, de forma contraria a como
progresa la enfermedad que lo hace
desde la periferia (menos vital) hacia el
centro o interior (órganos internos más
vitales).
Para la homeopatía, el centro del
organismo lo constituye el Sistema
Ner vioso Central (SNC), luego los
órganos internos y después los músculos,
huesos y articulaciones; finalmente, lo
más superficial está constituido por la piel
y mucosas. Así, cualquier manifestación
que se produzca en la piel después de la
toma de un medicamento homeopático
la vamos a considerar como curativa, ya
que es una manerar de exonerar
(eliminar) la enfermedad del organismo.
Pero sin embargo, si tras la toma del
medicamento se curan las lesiones
prostáticas pero aparecen lesiones
cardíacas significa que ese tratamiento
ha sido pernicioso para el paciente.
También deducimos que, según esta ley,
los primeros síntomas en mejorar son los
nerviosos (mentales y emocionales),
produciéndose menor ansiedad y
angustia, obsesión por las cosas, mayor
capacidad para afrontar los problemas,
para más tarde ir desapareciendo los
síntomas físicos en orden inverso a como
aparecieron.
La Enfermedad se cura de Arriba
hacia Abajo
. Al igual que antes decíamos
que la enfermedad curaba de dentro hacia
afuera ahora diremos que cura en sentido
descendente es decir de arriba hacia
abajo como si el cuerpo se fuera
desprendiendo de la enfermedad
eliminándola hacia el exterior a través
de las zonas inferiores; por ejemplo, flujos
vaginales y diarreas se pueden considerar
como síntomas de drenaje o eliminatorios
que ayudan al proceso de curación. Otro
ejemplo de curación en este sentido sería
la evolución de un eczema en la cara que
se desplaza hacia los brazos o una artritis
en los dedos de las manos que tras el
tratamiento con el remedio indicado se
desplaza hacia los dedos de los pies.
Consideraremos síntoma de mal
pronóstico la inversión del proceso, es
decir, la evolución de síntomas de abajo
hacia arriba.
Los síntomas desaparecen
cronológicamente en orden
inverso al que aparecieron
:
esto nos proporciona dos aspectos
interesantes de la curación en
homeopatía. Por un lado, curarán
primero los síntomas que
aparecieron en último lugar, es decir,
los más recientes; por otro, puede y
debe aparecer, después de un
remedio adecuado, síntomas
antiguos del paciente, lo que
certifica que se está en el camino
de la curación. Utilizando como
ejemplo el proceso asmático
(mencionado más arriba) que se produjo
tras la supresión del eczema con pomada,
al darle el remedio indicado mejorará el
asma pero también aparecerá de nuevo
el eczema en la piel. Este síntoma
desaparecerá por sí solo en algunas
semanas y ésto es lo que nos permite
asegurar que el enfermo está sanando.
A veces aparecen síntomas tan antiguos
que no son reconocidos por el propio
paciente, pero que al ahondar en su
proceso, ayudado por el médico y sus
familiares, se hacen reconocibles.
En definitiva, la curación que propone la
ciencia homeopática es aquélla que se
produce de una manera RÁPIDA, SUAVE
Y PERMANENTE. POR EL CAMINO MÁS
CORTO, MÁS SEGURO Y MENOS
PERJUDICIAL. Permitiendo que sea la VIS
MEDICATRIX NATURA o fuerza curativa
de la naturaleza la que actúe, puesto que
es el mejor médico que tenemos,
consiguiendo el equilibrio de la FUERZA
VITAL para que se exprese plenamente
el ser interior del individuo.
Tras un parto en edad juvenil, Belkys Méndez Arozena deriva su vocación a la ayuda de las mujeres
en el parto. Practica como alumna interna en el Dpto. de Obstetricia y Ginecología del HUC, aunque
circunstancias vitales la apartan de este camino, dedicándose a la enseñanza sanitaria en un centro
de F.P., donde continúa su labor. En 1990 comienza sus estudios en la escuela homeopática mexicana
del Dr. Proceso Sánchez Ortega, de quien es discípula directa, y después realiza el Máster .Sexualidad
y relaciones interpersonales en adolescentes y jóvenes.. Actualmente ejerce como médica homeópata
y realiza talleres sobre sexualidad para mujeres en colaboración con distintas ONGs.
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Boyd, Hamish:
Introducción a la medicina Homeopática. Ed. Paidotribo,
Barcelona
Galindo Menoza, M.C.:
Homeopatía, Filosofía y Religión. Carteles editores,
Oaxaca 1995
Hahnemann, S.:
Organón de la Medicina. 6ª edición Ed. Albatros. Buenos
Aires, 1989
Sanchez Ortega, P. :
Introducción a la Medicina Homeopática, teoría y
técnica
. Biblioteca de Homeopatía de México. México D.F., 1992
Valenzuela, C.A.:
Homeopatía Unicista. Ed. Albatros. Argentina, 1990
Caléndula officinalis
BIBLIOGRAFÍA
Fotografía: Editorial OB STARE
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