quarta-feira, 23 de janeiro de 2013

Masanobu Fukuoka

Conhecer o método, a filosofia, deste homem Masanobu Fukuoka, me dá esperanças que un dia poderemos nos libertar das algemas a que estamos atados hoje à multinacionais como Monsanto, Cargil... acabar com a fome, e comer comida sem veneno (agrotóxico).

Espero que desfrutem deste artigo.
SARA




Agricultura Ecológica y Filosofía Oriental: El Método de Masanobu Fukuoka ( por Xabier Lois Abalo Martínez)

Publicado por Juan José Ibáñez el 15 Enero, 2008

Masanobu Fukuoka empezó su carrera como microbiólogo de los suelos aunque muy pronto le decepcionó el método científico. Guiado por su intuición y bajo la influencia de la filosofía Tao, percibió que la mayoría de los trabajos agrícolas eran innecesarios, destructivos y penosos para las personas por lo que ideó un método que no agotase los recursos (sostenibles). Basa su filosofía natural en el principio de “no intervención” (“no hacer nada” o lo mínimo). Replantea de esta forma la agricultura cambiando la noción de qué se puede exigir a la naturaleza (Tierra-suelo) por el qué podemos recibir de ella de forma natural. En resumen, dejar hacer a la naturaleza.




Poco después de leer las ideas de este agricultor japonés y de creer haber encontrado una fácil solución a la complicada síntesis de todos aquellos múltiples conocimientos que como biólogo tenía del ecosistema, me encontré hablando con un paisano en una aldea de la Galicia verde, de esas en las que aún crecen grandes “carballos” (robles) debajo de los cuales la tierra es mullida, aireada y rica en nutrientes, como eso que idealmente perseguimos en la agricultura… De hecho por aquí, cuando alguien quiere buena tierra para sus plantas acude a una “carballeira” y recoge el mantillo, muy rico en vida.


El hombre me contaba que tenía una viña en la cual no había hecho más que echar los productos y hacer el laboreo que le habían recomendado los técnicos, a pesar de lo cual de año en año iba a peor… Hasta que la abandonó… dejaba crecer la hierba y una vez al año rozaba todo y dejaba esa hierba tirada en el suelo… Como reverdece muchacho !!! Con su falta de actividad, había recuperado la vida del suelo, que genera más riqueza que toda acción destinada a suplantar los ciclos naturales.


Estaba convencido de que había que volver a las viejas costumbres, que ahora llamaban agricultura ecológica… cuando le expliqué la visión natural que tenía del asunto se emocionó y empezó a contarme más casos de su destreza para no hacer nada y sacar buen producto. Me habló de una finca en la cual todos los años plantaba “millo” (maiz), con una producción, en relación a sus vecinos, muy elevada. Y el resto del año, nada, abandonada !!! Empezamos a comentarla y la cobertura que crecía luego de la cosecha estaba dominada por leguminosas: le expliqué la fijación del nitrógeno atmosférico (por su simbiosis con Rhizobium) y siguió contándome más anécdotas…



Tenía otra finca afectada por las plantaciones de eucalipto de los alrededores, en los montes con este árbol foráneo la tierra se va perdiendo por erosión (el eucalipto demanda mucho agua con lo que seca demasiado la tierra, segregan además eucaliptol, sustancia que tiene una acción herbicida con lo que el mantillo vegetal se ve muy alterado). Me comentó que el agua de erosión arrastraba la superficie del campo y que la única alternativa que había encontrado había sido plantar hierba para que aguantase el terreno, pero que llegada cierta época se moría toda… cuando las lluvias eran más intensas… Le comenté que podía deberse al nivel freático y le propuse que dejase crecer la hierba que natural y espontáneamente porque estaría adaptada a esas condiciones y presumiblemente sobreviviría a ese descenso del nivel freático mucho mejor que variedades de hierba cultivada… Quedó satisfecho.


Un tipo que casi no sabía expresarse, con unos conocimientos científicos nulos, estaba aplicando técnicas de agricultura natural porque así lo sentía y entendía…
Esos días me encontré de todo… mucha gente me habló muy mal de los productos fitosanitarios. Recuerdo una mujer que me contó que desde unos años hasta ese momento se había introducido una planta invasora que agujereaba las patatas y cuya simiente era imposible de eliminar manualmente por lo que tan solo le quedaba usar un producto muy específico que elaboraba una empresa estadounidense para combatir a la misma.



Como puede suponerse el Método Fukuoka se basa en suelos vivos donde se completen todos los ciclos de la materia y todas las interacciones posibles entre los componentes del sistema (conocidos o no). El agricultor no se ocupa de las partes sino del todo. Las plantas crecen porque ese es su cometido. Los ingenieros agrónomos de Japón se topan con que en los campos trabajados por este campesino las producciones son mayores que en cultivos industriales; a pesar de que en estas últimas el gasto energético en combustibles, construcción de aperos y maquinaria es mucho mayor que el gasto energético del agricultor y sus manos, pero lo único que se les ocurre es considerarlo una excepción o querer patentar sus semillas, sin aprender nada del ejemplo.



Principios de trabajo

No arar: esto mantiene la estructura y composición del suelo con sus características óptimas de humedad, vida (organismos y microorganismos) y nutrientes.
No usar abonos ni fertilizantes: mediante la interacción de los diferentes elementos botánicos, animales y minerales del suelo y los alrededores, la fertilidad del terreno de cultivo se regenera como en cualquier ecosistema no domesticado.
No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas: éstos alteran el balance de nutrientes y destruyen los microorganismos del suelo, justificándose exclusivamente en monocultivos. Fukuoka propone una interacción de plantas que enriquece y controla la biodiversidad del suelo.
No usar pesticidas: también van en detrimento de la riqueza natural del suelo. La presencia de insectos dañinos puede equilibrarse en un cultivo por la presencia de sus depredadores y antagonistas. Existen muchas plantas que repelen distintas especies de insectos (la mosca de la cebolla es espantada por la zanahoria y la mosca de la zanahoria por la cebolla).
No podar: dejar a las plantas seguir su curso natural. Fukuoka cree que la planta busca la luz de la forma más eficiente y equilibrada, de ahí su rechazo a la poda. Las podas pueden darte más fruto pero, ¿en qué condiciones? Calidad del fruto, estado fisiológico del árbol, recursos del suelo, etc. Además argumenta que las grandes producciones no son regulares y alternan en los años sucesivos años menores producciones de cosechas.
Sistema de trabajo
Su sistema se basa en respetar, e incluso potenciar, los ciclos naturales, de manera que éstos aseguran una mejor calidad del crecimiento de las plantas. Mediante sencillas intervenciones en el momento adecuado, permite reducir considerablemente el tiempo de trabajo. Estas intervenciones se basan en la interacción de biosfera y suelo, con sus procesos naturales, para conseguir que la fuerza propia de la Naturaleza potencie los resultados en condiciones óptimas de salud y vitalidad. Fukuoka ha encontrado en la naturaleza la inspiración para la regeneración del suelo, y así, lo primero es plantar vegetación que enriquezca y estructure el suelo (leguminosas arbóreas). Cuando han pasado unos años corta los árboles y los entierra en zanjas por todo el terreno, y empieza de nuevo otra plantación para volver a enterrarla. De este modo, en unas decenas de años se completa un ciclo que en la naturaleza tarda cientos de años en conseguir: la creación de suelos en los bosques. Busca diseñar primero condiciones óptimas para el trabajo sin ayudantes suplementarios (máquinas, químicos), y con la mínima intervención sobre el desarrollo natural de los cultivos (respeto por las estaciones, no podar). El huerto es una combinación de especies arbóreas y hortalizas que va plantando según van saliendo los parientes naturales en el entorno. Y el problema de plagas se reduce pues en su agricultura se intenta mantener al máximo el ambiente natural, y por lo tanto se conservan los depredadores naturales a las plagas: desde arañas hasta aguiluchos (temor de los topillos)… que no mueren al no usar fitosanitarios.



Una “técnica” fascinante consiste en la transición cebada-arroz. En una misma parcela siembra arroz en otoño, trébol blanco y cereal de invierno, cubriéndolos con una espesa capa de paja de arroz. El centeno o la cebada y el trébol brotan inmediatamente, pero las semillas de arroz están incluidas en unas bolas de arcilla (Nendo dango). La cebada crece con fuerza sobre el trébol. El centeno y la cebada se siegan en mayo y se esparce la paja sobre el campo para que se sequen durante una semana o diez días. Los campos se mantienen inundados durante un corto periodo de tiempo durante las lluvias monzónicas de junio para debilitar el trébol y otras hierbas (Fukuoka no usa el término “malas hierbas”), y dar así al arroz la oportunidad de brotar a través de la capa vegetal que cubre el suelo. En el campo anegado el arroz nace con fuerza, ya brotado, haciendo descender el nivel del agua. El arroz crece y cuando recoge el grano vuelve a dejar la paja sobre el campo. No ha arado, ni abonado en la forma convencional, ni desherbado, etc. Si se analiza el sistema en profundidad, tanto la influencia en el medio, como el ahorro energético y su demostrada mayor producción (quieren patentar su arroz, aunque está adaptado a esa agricultura y no funcionaría con otro tipo de cultivo) son innegables.

Bolas de arcilla (Nendo dango)
Para mejorar la producción de la Naturaleza con la menor intervención posible ideó un sistema que permite sustituir el arado, así como los espantapájaros y otros métodos. Dentro de unas bolas de barro de unos 2 o 3 cm donde van incluidas las semillas del cultivo que se desea cosechar, junto a otras plantas (principalmente trébol blanco) que germinan antes, creando una capa fina que protege el suelo de la luz y reduce la competición con otras especies vegetales. Las bolas se deshacen con la primera lluvia intensa, liberando las semillas comienzan a brotar, hasta entonces protegidas de los animales y el clima.



En lugar de arar o desherbar el campo, lo recubre con restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, de forma que se crea un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes, impidiendo simultáneamente la proliferación de hierbas no deseadas.

En las bolas de arcilla puede incluirse una parte de abono natural (estiércol u otros), una porción de pimienta de cayena ayuda a disuadir a los animales que se puedan comer las semillas. Pueden incluirse diversas combinaciones, según sea el cultivo de cereales, hortalizas, frutales, zona boscosa, etc. de modo que pueden tener muchos más usos que el de producción de alimentos agrícolas: reforestación, reverdecimiento, regeneración de suelos.

Asegura que su método sirve para reforestaciones y reverdecer zonas desecadas: mediante árboles capaces de extraer hacia arriba la humedad del subsuelo ha sido capaz de cultivar en zonas desecadas de Somalia. Afirma que es posible reverdecer casi cualquier lugar de la Tierra con este método.

El culmen de su filosofía es ser hortelano como el pájaro que esparce las semillas que luego la naturaleza escogerá para hacer crecer.

Nenhum comentário:

Postar um comentário